🔥 ERA HIJA DE ABRAHAM… ¿POR QUÉ SATANÁS LA TENÍA ATADA POR 18 AÑOS?

Texto: Lucas 13: 10-17

Una mujer llevaba 18 años encorvada. Pero lo que me llama la atención no era solamente su enfermedad, sino lo que Jesús reveló acerca de ella:

“Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años…”

📖 Lucas 13:16 — 

Jesús dijo que ella era “hija de Abraham”. 

Es decir, ella hacía parte del pueblo del pacto. Se reunia, asistía a la sinagoga y seguía siendo reconocida por Jesús como hija, pero estaba atada.

Esto nos demuestra que es muy equivocado pensar que si alguien ama a Dios, jamás atravesará una opresión, o una enfermedad o una batallas largas. Esta mujer no llevaba 18 años atada porque hubiera dejado de ser hija. La atadura afectó su condición, pero no cambió su identidad.

Ahora bien, la pregunta: ¿por qué Satanás la tenía atada?

Pues la Biblia no dice que estuviera poseída ni explica qué ella hubiera abierto alguna puerta al enemigo. Es decir consecuencia de un pecado personal. Lo que sí revela claramente es que detrás de su condición existía una obra de opresión satánica.

Lo que llama la atención es que llevaba 18 años asistiendo a la sinagoga, pero nadie había discernido lo que realmente sucedía con ella. Todos veían una mujer encorvada; pero Jesús vio una hija atada que necesitaba libertad.

La religión se había acostumbrado a verla así.

Jesús no.

Peor aún: cuando Jesús la liberó, el principal de la sinagoga se indignó porque lo hizo en sábado. Le preocupaba más el cumplimiento de su regla que el sufrimiento de una mujer.

Durante 18 años nadie dijo nada por su atadura, pero si protestaron el día de su libertad. Así es la religión.

✅ Aquí tenemos una gran enseñanza: hay lugares que aprenden a convivir con el dolor de las personas, pero se incomodan cuando Dios rompe sus esquemas para restaurarlas.

Jesús no preguntó cuánto tiempo llevaba encorvada para decidir si todavía valía la pena ayudarla. La llamó, puso sus manos sobre ella y la enderezó.

Satanás la había mantenido atada durante 18 años, pero nunca pudo quitarle lo que Jesús veía en ella: seguía siendo hija.

Tu batalla puede explicar por qué estás doblado hoy, pero no determina quién eres. Una atadura prolongada no significa que Dios te abandonó; significa que necesitas encontrarte con Aquel que todavía puede enderezar lo que el enemigo quiso dejar doblado para siempre.

✍️ Luis Fernando Giraldo G.

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