¿CÓMO HACER UN DEVOCIONAL ? GUÍA PRÁCTICA
Muchas personas desean acercarse más a Dios, leer la Biblia y desarrollar una vida de oración, pero cuando llega el momento de comenzar aparece una pregunta muy sencilla:
¿Cómo hago un devocional?
Tal vez abres la Biblia y no sabes dónde empezar. Lees algunos versículos, oras unos minutos y terminas preguntándote si lo estás haciendo correctamente.
Quiero comenzar aclarando algo: un devocional no es una fórmula para conseguir que Dios nos hable. Es un tiempo que apartamos intencionalmente para buscar a Dios, escuchar su Palabra, orar y examinar nuestra vida delante de Él.
No necesitas ser pastor, tener conocimientos avanzados de teología ni pasar varias horas encerrado en una habitación.
Necesitas una Biblia, disposición y un corazón que verdaderamente quiera conocer a Dios.
¿QUÉ ES UN DEVOCIONAL?
Podríamos definirlo sencillamente como un tiempo personal dedicado a nuestra comunión con Dios por medio de la oración y de su Palabra.
Jesús mismo cultivaba momentos de oración.
📖 Marcos 1:35
“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.”
El objetivo del devocional no es simplemente poder decir: “Hoy ya leí la Biblia”.
Podemos leer varios capítulos y terminar exactamente igual.
La pregunta es:
¿Qué estoy permitiendo que la Palabra de Dios haga en mí?
1. APARTA UN TIEMPO
No existe en la Biblia una hora obligatoria para hacer el devocional.
Para algunas personas será temprano en la mañana. Para otras, durante la tarde o antes de dormir.
Lo importante es procurar un momento en el que puedas concentrarte.
No conviertas tampoco la duración en una competencia espiritual.
Es mejor comenzar con 15 minutos de verdadera atención que proponerte dos horas que nunca vas a cumplir.
Con el tiempo, probablemente descubrirás que deseas permanecer más tiempo.
2. COMIENZA ORANDO
Antes de leer, habla con Dios.
No necesitas palabras complicadas.
Puedes agradecerle por el nuevo día, reconocer tu necesidad de Él y pedirle que te ayude a comprender correctamente lo que vas a leer.
El salmista oraba:
📖 Salmo 119:18
“Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.”
Esta es una excelente actitud antes de abrir las Escrituras:
“Señor, quiero entender tu Palabra y obedecerla.”
3. NO ABRAS LA BIBLIA AL AZAR
Este es uno de los errores más frecuentes.
Algunas personas abren la Biblia en cualquier página esperando que el primer versículo que aparezca sea necesariamente el mensaje particular de Dios para ese día.
Podemos encontrarnos con una palabra que nos bendiga, pero esa no debería ser nuestra manera habitual de estudiar las Escrituras.
La Biblia fue escrita en libros, capítulos, argumentos y contextos.
Si estás comenzando, puedes escoger un libro como Juan, Marcos, Filipenses o Santiago y avanzar poco a poco.
No necesitas leer grandes cantidades.
A veces diez versículos estudiados y comprendidos pueden aportarnos más que cinco capítulos leídos apresuradamente.
4. PREGUNTA: ¿QUÉ DICE EL TEXTO?
Antes de preguntarte qué significa un pasaje para ti, pregúntate:
¿Qué está diciendo realmente?
Observa quién habla, a quién se dirige, qué está sucediendo y qué enseñan los versículos que rodean el pasaje.
Esto es importante porque la Biblia no puede significar hoy algo contrario a lo que originalmente estaba comunicando.
Evitemos construir enseñanzas enteras tomando una frase aislada de su contexto.
5. PREGUNTA: ¿QUÉ ME ENSEÑA ACERCA DE DIOS?
Esta pregunta puede transformar nuestra lectura.
Mientras lees, observa:
¿Qué revela este pasaje acerca del carácter de Dios?
¿Qué muestra acerca de Cristo?
¿Existe una promesa?
¿Hay una advertencia?
¿Aparece algún principio que debo comprender?
Nuestro devocional no debe girar solamente alrededor de nosotros.
Primero queremos conocer a Dios.
6. PREGUNTA: ¿QUÉ DEBO APLICAR A MI VIDA?
Aquí la lectura comienza a tocar nuestro corazón.
📖 Santiago 1:22
“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”
Después de entender el pasaje puedes preguntarte:
¿Hay algo que debo corregir?
¿Existe un pecado que debo abandonar?
¿Hay una actitud que debo cambiar?
¿Hay algo que debo comenzar a hacer?
¿Qué verdad necesito recordar durante este día?
Porque el propósito no es solamente terminar nuestro devocional sabiendo algo nuevo.
Queremos levantarnos de allí dispuestos a vivir lo que hemos aprendido.
7. ESCRIBE LO QUE APRENDISTE
No es obligatorio tener un cuaderno devocional, pero puede ayudarte muchísimo.
No necesitas escribir páginas enteras.
Puedes anotar solamente:
📖 Pasaje leído
💡 Verdad que aprendí
❤️ Aplicación para mi vida
🙏 Motivo de oración
Con el paso de los meses tendrás un registro precioso de lo que has estudiado y de cómo Dios ha ido trabajando en tu vida por medio de su Palabra.
8. TERMINA ORANDO LO QUE APRENDISTE
Aquí podemos unir la Biblia con nuestra oración.
Si el pasaje habló de perdonar, examina si existe alguien a quien todavía guardas resentimiento.
Si habló de confiar en Dios, entrégale aquello que te está produciendo temor.
Si encontraste pecado en tu vida, confiésalo.
📖 1 Juan 1:9
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
De esta manera el devocional deja de ser solamente información bíblica y comienza a producir una respuesta personal delante de Dios.
¿Y SI UN DÍA NO SIENTO NADA?
Esto también debes saberlo.
No todos los devocionales producirán una experiencia emocional extraordinaria.
Habrá días en que leas y sientas que una palabra golpeó directamente tu corazón.
Habrá otros en los que simplemente estés aprendiendo.
Y habrá días difíciles en los que tengas que disciplinarte para permanecer.
No midas tu comunión con Dios solamente por lo que sentiste.
Nuestra fe está fundamentada en la verdad de Dios, no en nuestras emociones cambiantes.
UN EJEMPLO SENCILLO
Supongamos que hoy lees:
📖 Filipenses 4:6-7
Primero lees varias veces el pasaje y observas su contexto.
Después puedes escribir:
¿Qué encuentro?
Pablo enseña a llevar nuestras preocupaciones delante de Dios mediante oración y ruego con acción de gracias.
¿Qué aprendo acerca de Dios?
Que puedo presentarle aquello que me preocupa y confiar en Él.
¿Cómo lo aplico?
Hoy existe una situación que me está produciendo ansiedad. En lugar de pasar todo el día alimentando mi preocupación, voy a presentársela específicamente a Dios.
Mi oración:
“Señor, tú conoces esta situación. Te la entrego y ayúdame a confiar en ti mientras hago lo que me corresponde.”
Eso ya es un devocional.
No fue complicado.
Leíste, comprendiste, aplicaste y oraste.
CUIDADO CON CONVERTIR EL DEVOCIONAL EN UNA CARGA
La disciplina es necesaria, pero debemos tener cuidado de no transformar nuestra relación con Dios en una lista de obligaciones.
Puede ocurrir algo curioso:
Comenzamos haciendo el devocional porque queremos buscar a Dios y terminamos haciéndolo solamente porque queremos mantener una racha.
Entonces el objetivo cambia.
No buscamos simplemente cumplir con un devocional; buscamos cultivar comunión con Dios.
Si ayer fallaste, no conviertas ese fallo en una excusa para abandonar.
Vuelve hoy.
UNA ESTRUCTURA SENCILLA PARA COMENZAR
Si nunca has tenido un tiempo devocional constante, prueba durante tus próximos días esta estructura:
1. Ora: pide a Dios entendimiento.
2. Lee: escoge un pasaje y léelo con calma.
3. Observa: descubre qué está diciendo realmente.
4. Aprende: identifica qué revela acerca de Dios y de la vida cristiana.
5. Aplica: determina qué debes hacer con esa verdad.
6. Ora nuevamente: responde a Dios conforme a lo aprendido.
Eso es suficiente para comenzar.
NO SE TRATA DE TERMINAR UNA BIBLIA; SE TRATA DE QUE LA BIBLIA TRABAJE EN NOSOTROS
📖 Colosenses 3:16
“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros…”
Después de años sirviendo al Señor sigo convencido de algo: nunca llegamos al punto en que ya no necesitamos volver a las Escrituras.
Siempre tendremos algo que aprender, algo que corregir y mucho más de Dios por conocer.
Así que mañana, cuando abras tu Biblia, no lo hagas solamente pensando:
“Tengo que hacer mi devocional.”
Hazlo con otra expectativa:
“Quiero conocer más a Dios por medio de su Palabra y quiero que lo que hoy aprenda transforme mi manera de vivir.”
Ahí comienza una verdadera vida devocional.
Ap. Luis Fernando Giraldo G.
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