¿CÓMO CONOCER A DIOS? 4 VERDADES BÍBLICAS QUE PUEDEN CAMBIAR TU VIDA


Muchas personas creen en Dios, oran cuando atraviesan una dificultad e incluso han asistido a una iglesia durante años. Sin embargo, creer que Dios existe no necesariamente significa conocerlo.

La Biblia presenta una pregunta mucho más profunda:

¿Cómo puede una persona acercarse verdaderamente a Dios?

Jesús dijo:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”
Juan 17:3

Conocer a Dios no consiste solamente en aprender información acerca de Él. Se trata de entrar en una relación con nuestro Creador por medio de Jesucristo.

Para entender cómo es posible, necesitamos comprender cuatro verdades fundamentales del evangelio.

1. DIOS NOS AMA Y QUIERE DARNOS VIDA

Una de las declaraciones más conocidas de toda la Biblia también contiene una de sus verdades más profundas:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Juan 3:16

El evangelio comienza con Dios.

No somos nosotros intentando convencer a un Dios distante para que nos ame. Fue Dios quien tomó la iniciativa para rescatarnos.

La entrega de Jesucristo demuestra la magnitud de ese amor.

Pero entonces surge una pregunta inevitable:

Si Dios ama al ser humano, ¿por qué existe separación entre Dios y nosotros?

La respuesta nos lleva a la segunda verdad.

2. EL PECADO NOS SEPARÓ DE DIOS

La Biblia no presenta al ser humano simplemente como alguien que necesita mejorar algunos hábitos. Presenta un problema mucho más profundo.

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”
Romanos 3:23

La palabra es todos.

No existe una división entre personas perfectas y pecadores. Todos hemos fallado delante de Dios.

El pecado no consiste solamente en cometer determinados actos. También representa nuestra rebelión contra la voluntad de Dios y nuestro deseo de vivir independientemente de Él.

Y tiene consecuencias.

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Romanos 6:23

Aquí encontramos el verdadero problema.

Podemos mejorar nuestra conducta, practicar una religión, realizar buenas obras o intentar convertirnos en mejores personas, pero ninguna de esas cosas puede borrar por sí misma nuestra culpa delante de Dios.

Necesitábamos que alguien hiciera por nosotros lo que nosotros no podíamos hacer.

3. JESUCRISTO ES EL CAMINO QUE DIOS PROVEYÓ

Esta es la noticia central del evangelio.

Dios no abandonó al ser humano en su condición.

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
Romanos 5:8

Observe algo extraordinario:

Cristo no murió por nosotros después de que logramos arreglar nuestra vida.

Murió por nosotros siendo aún pecadores.

Jesucristo llevó sobre sí las consecuencias de nuestro pecado y murió en la cruz. Pero el evangelio no termina en una tumba.

Pablo recuerda que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día (1 Corintios 15:3-4).

Por eso Jesús pudo declarar:

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”
Juan 14:6

Jesús no dijo simplemente: “Yo conozco el camino”.

Dijo:

“Yo soy el camino”.

El cristianismo bíblico no presenta a Jesucristo como una alternativa espiritual entre muchas. La reconciliación con Dios es posible por medio de Él.

Pero conocer esta verdad intelectualmente tampoco es suficiente.

Existe una respuesta que cada persona debe dar.

4. DEBEMOS RESPONDER CON ARREPENTIMIENTO Y FE

El evangelio demanda una respuesta personal.

Jesús comenzó su predicación diciendo:

“Arrepentíos, y creed en el evangelio.”
Marcos 1:15

Aquí encontramos dos elementos inseparables: arrepentimiento y fe.

Arrepentirse no significa simplemente sentir tristeza por las consecuencias de nuestros errores. Implica reconocer nuestro pecado y volvernos hacia Dios.

Creer tampoco consiste únicamente en aceptar que Jesús existió.

La fe bíblica deposita nuestra confianza en Jesucristo y en lo que Él hizo por nosotros.

Pablo escribió:

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
Efesios 2:8-9

La salvación no puede comprarse.

No puede ganarse acumulando buenas obras.

No se obtiene simplemente perteneciendo a una iglesia.

Es por gracia, mediante la fe en Jesucristo.

Juan lo expresa de otra manera:

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”
Juan 1:12

CONOCER SOBRE DIOS NO ES LO MISMO QUE CONOCER A DIOS

Aquí está quizá la diferencia más importante de toda esta enseñanza.

Una persona puede conocer historias bíblicas, escuchar predicaciones, saber versículos de memoria e incluso hablar de doctrina y todavía necesitar examinar sinceramente su relación con Dios.

Jesús no vino solamente para hacernos más religiosos.

Vino para reconciliarnos con el Padre.

El evangelio puede resumirse así:

Dios nos amó.
Nosotros pecamos.
Cristo murió y resucitó por nosotros.
Ahora somos llamados a arrepentirnos y creer en Él.

¿QUÉ DEBO HACER AHORA?

No necesitas pronunciar palabras perfectas ni aprender primero todo acerca de la Biblia para acercarte a Dios.

Puedes venir a Él reconociendo tu condición, arrepintiéndote de tus pecados y poniendo tu confianza en Jesucristo.

Habla con Dios sinceramente.

Reconoce que necesitas su perdón. Cree en Jesucristo, entrégale tu vida y comienza a caminar en obediencia a su Palabra.

Y recuerda: una oración por sí sola no salva. Quien salva es Jesucristo. Nuestra confianza debe estar puesta en Él.

CONCLUSIÓN

Tal vez llegaste hasta aquí preguntándote:

“¿Cómo puedo conocer a Dios?”

La respuesta de la Biblia no es una técnica, una religión ni una lista de méritos.

La respuesta es Jesucristo.

Dios abrió el camino que nosotros no podíamos abrir.

Por eso, la pregunta final ya no es solamente:

¿Existe Dios?

La pregunta se vuelve personal:

¿Qué haré yo con Jesucristo?

“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo...”
Hechos 16:31

¡Sirviendo al Maestro!
Ap. Luis Fernando Giraldo G.

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